dilluns, 29 de desembre de 2008

Dos contes de Nadal (II)

Una niña sobrevive después de una caída de 170 metros
27/12/2008 | Actualizada a las 15:41h | Sucesos

Munich. (dpa) - Una niña de diez años sobrevivió practicamente ilesa a una caída de 170 metros en los Alpes alemanes, informó hoy la policía en Baviera.

El hecho ocurrió en la montaña Wendelstein, en los Alpes bávaros. El día de Navidad, la niña jugaba fuera de la zona de seguridad en un mirador. En un descuido, perdió el equilibrio y cayó por una ladera de hielo. 

A pesar de que la pendiente helada estaba repleta de piedras y rocas, al llegar al fondo, unos 170 metros, sólo tenía algunas contusiones leves según constataron los miembros de los equipos de rescate que llegaron a socorrerla.
(LaVanguardia)


Nunca es tarde para pagar las deudas

Un hombre australiano le devuelve a un inglés el dinero que le dejó hace 40 años

Anna Solana | 24/12/2008 | Actualizada a las 00:45h | Gente y TV

Una promesa es una promesa. Y si se cumple en Navidades, parece que más. En 1969, Gary Fenton viajaba por Bélgica con mochila y poco dinero. Cuando iba a coger un ferry en el puerto de Ostend para ir a Inglaterra se dio cuenta de que no llevaba un duro y le pidió a un inglés que estaba allí si le podía pagar el billete, no sin antes jurarle y perjurarle que algún día le devolvería las cinco libras (algo más de cinco euros) que costaba el pasaje.

Aunque algo tarde, Fenton ha cumplido su promesa. Hace unos días, le pagó a Jim Webb, de Sheffield, al norte de Inglaterra, el dinero del viaje en ferry que tomó hace casi 40 años, multiplicado por 40.

Webb cuenta en la BBC que el propio Fenton pasó por su casa hace unos días para dejarle un sobre con 200 libras (unos 215 euros) y una nota en la que decía: "A Jim Webb, un buen hombre. De Gary Fenton, pagador de deudas tardío."

El inglés, que le dio su dirección al australiano en el ferry, confiesa que nunca pensó recuperar su dinero y que se emocionó al leer la nota. En ella, Fenton explicaba que le reembolsaba a Webb 200 libras aunque en principio eran cinco "por cada año que ha pasado" desde que contrajo la deuda. 

El australiano, que ahora vive en Sydney, también le relataba que encontró su dirección postal revolviendo entre viejos papeles y que decidió hacerle una visita para saldar su deuda aprovechando que tenía que viajar a Londres. 

"Me sabe muy mal no haber estado en casa cuando me trajo el dinero", afirma Webb. "No ha dejado ningún teléfono, pero sí una dirección de correo electrónico. Afortunadamente, ahora podemos ponernos en contacto. Sería fantástico volver a encontrarnos", añade. El inglés, de 72 años, ha decidido destinar el dinero a una organización benéfica.

(LaVanguardia)